Efecto Ben Franklin
Resumen
El efecto Ben Franklin (en inglés, Benjamin Franklin effect) es el fenómeno psicológico por el que, cuando le pides un favor a alguien, la persona a la que se lo pides empieza a sentir simpatía por ti. Su origen es una anécdota según la cual Benjamin Franklin le pidió a un rival político que le prestara un libro y, después, ese rival se volvió amistoso con Franklin. La teoría de la disonancia cognitiva lo explica como un mecanismo de la mente que cuadra las cosas así: «he hecho algo por esta persona, así que debe de ser que me cae bien».
El buzón de preguntas y el efecto Ben Franklin
Enviar una pregunta a un buzón de preguntas equivale a pedirle un favor a la otra persona: «respóndeme, por favor». Según el efecto Ben Franklin, quien responde aumenta su simpatía hacia el remitente al contestar la pregunta (al aceptar el favor).
Es decir, el propio hecho de enviar una pregunta puede ser el punto de partida para mejorar la relación con la otra persona. Hay quien se preocupa pensando «quizá le moleste si le envío una pregunta», pero según la idea del efecto Ben Franklin es al revés: al enviar una pregunta, a la otra persona le resulta más fácil sentir simpatía por ti.
Trucos para aprovechar el efecto
Para sacar el máximo partido del efecto Ben Franklin, es importante enviar preguntas que a la otra persona le resulte fácil responder. Las preguntas demasiado difíciles o incómodas de contestar suponen una carga mayor al responder.
Van bien las preguntas que la otra persona puede contestar con gusto, como «¿Cuál es tu X favorito?» o «¿Qué te tiene enganchado últimamente?». Lo mismo ocurre con las preguntas que le permiten hablar de lo que domina: se cree que, si el propio hecho de responder se convierte en una experiencia divertida, el efecto Ben Franklin se refuerza todavía más.