Indecisión
Resumen
La indecisión es el estado psicológico en el que hay varias opciones y no consigues decidir cuál elegir. Cuando las ventajas y los inconvenientes de cada opción están igualados, la decisión tiende a aplazarse.
La indecisión no es necesariamente algo malo. Decidir al instante no siempre es lo correcto, y dudar permite estudiar bien las opciones. Pero si la indecisión se alarga, la acción se estanca. Al llevar un buzón de preguntas, se trata de distinguir el límite entre la «indecisión moderada» y la «indecisión excesiva».
La indecisión que nace en el buzón de preguntas
Quien responde en un buzón de preguntas convive a diario con la indecisión. ¿Debo responder a esta pregunta? Si respondo, ¿hasta dónde entro? ¿Escribo mis sentimientos reales o me quedo en la cara pública? ¿Respondo con humor o en serio? Ante una sola pregunta hay infinitos puntos donde elegir camino.
La indecisión se vuelve especialmente profunda con las preguntas en las que responder puede hacer daño a alguien. Con una pregunta como «¿Qué opinas de X?», si respondes con sinceridad puedes herir a un tercero, y si mientes dañas tu propia honestidad. Elijas lo que elijas, pierdes algo. Este tipo de indecisión es un dilema que vive quien responde en un buzón de preguntas.
Cómo convivir con la indecisión
Es imposible eliminar del todo la indecisión, y tampoco hace falta. Lo importante es que la indecisión no te trague.
Una forma práctica de afrontarla es la «regla de los 5 minutos». Si después de pensar 5 minutos no tienes respuesta, deja esa pregunta en espera y pasa a la siguiente. Al releerla al día siguiente, muchas veces la indecisión se ha disipado.
La otra es el método de «concretar el peor caso». En muchos casos, lo que hay detrás de la indecisión es una inquietud difusa. Pon en palabras de forma concreta «qué es lo peor que puede pasar si doy esta respuesta» y comprueba lo grave que es en realidad.