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Redes sociales y comunicación

Trabajo emocional

Resumen

El trabajo emocional (en inglés, emotional labor) es un concepto que propuso la socióloga Arlie Hochschild y se refiere a gestionar tus propias emociones en el trabajo y dar a la otra persona una respuesta emocional adecuada. Son ejemplos típicos mantener la sonrisa en la atención al público, que un orientador conserve la calma o que el personal de enfermería acompañe de cerca al paciente. En el contexto de las redes sociales, también hay quien ve como trabajo emocional no remunerado el hecho de publicar o responder gestionando tus emociones para estar a la altura de lo que esperan tus seguidores.

Responder en el buzón de preguntas es trabajo emocional

Responder en el buzón de preguntas es trabajo emocional. Empatía y ánimo para quien te consulta una preocupación, calma ante el acoso, humor para las preguntas divertidas, seriedad para las preguntas graves. Eliges la respuesta emocional adecuada según el contenido de cada pregunta y respondes mientras gestionas lo que de verdad sientes.

Este trabajo emocional se hace gratis. El dueño del buzón no recibe ninguna remuneración económica por el esfuerzo de acompañar las preocupaciones de sus seguidores, aguantar el acoso y pensar respuestas divertidas. Existe una «recompensa social» en forma de «me gusta» y de más seguidores, pero no siempre compensa el desgaste emocional.

La acumulación del trabajo emocional y el agotamiento

El trabajo emocional se acumula. Responder con cuidado a una sola consulta quizá no sea una carga, pero si sigues respondiendo 10 consultas cada día, vas gastando tu energía emocional. Sobre todo, escribir respuestas que acompañan las preocupaciones de tus seguidores cuando tú mismo estás pasando por un momento difícil supone un trabajo emocional doble.

La fatiga de preguntas y el agotamiento a veces tienen que ver con esta acumulación de trabajo emocional.

Cómo reducir el trabajo emocional

Para reducir el trabajo emocional, es importante darte permiso para «no tener que responder siempre a la perfección». No hace falta empatizar a fondo con cada consulta. Responde a la ligera las preguntas ligeras y contesta las preguntas pesadas solo cuando tengas margen. Tú decides cómo repartir tu energía emocional.

También ayuda tener plantillas de respuesta. Si preparas hasta cierto punto respuestas tipo para los patrones de preguntas más habituales, ya no tienes que responder cada vez desde cero poniendo toda tu emoción. El buzón de preguntas es una herramienta para disfrutar, no un lugar donde te exprimen las emociones.

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