¡Esto no se envía! La lista de preguntas prohibidas del buzón de preguntas
Actualizado: 2026-06-05 · 5 min de lectura
Prohibida 1: preguntas que piden datos personales
«Dime tu nombre real», «¿A qué centro vas?», «¿Dónde vives?», «¿Cuál es tu ID de LINE (la aplicación de mensajería más usada en Japón)?». Todas estas están prohibidas.
Preguntar por datos personales que la otra persona no ha hecho públicos va contra las normas de cortesía, aunque sea de forma anónima. Aunque la otra persona no quiera responder, puede que le resulte desagradable que le lleguen preguntas así.
Es natural sentir que «es que quiero llevarme bien con esta persona». Pero, si quieres llevarte bien, empieza por sumar intercambios divertidos en el buzón de preguntas. Los datos personales, espera a que te los cuente ella por su cuenta.
Prohibida 2: preguntas sobre el aspecto o el cuerpo
«¿Has engordado?», «¿Cuánto mides?», «Enséñame una foto de tu cara». Las preguntas sobre el aspecto físico pueden hacer daño aunque no haya mala intención.
Aunque tú lo preguntes a la ligera, puede que sea algo que acompleja a la otra persona. Sobre todo las preguntas sobre el peso o el tipo de cuerpo pueden hacer mucho daño.
Los elogios como «qué guapa» o «qué guapo» valen, pero evita las preguntas que entran en detalle sobre el aspecto físico.
Prohibida 3: preguntas que obligan a responder
«Responde sí o sí», «No me ignores», «¿Por qué no has respondido a mi pregunta anterior?». Preguntas así presionan a la otra persona.
El buzón de preguntas es un lugar donde quien responde responde a las preguntas que quiere. No hay obligación de responder a todas. Aunque no te respondan, es decisión libre de la otra persona.
En lugar de enfadarte porque «no me ha respondido», es más constructivo pensar «la próxima vez voy a enviar una pregunta que den más ganas de responder».
Prohibida 4: preguntas que buscan sonsacar críticas sobre otras personas
También conviene evitar las preguntas que intentan sonsacar una valoración sobre otra persona, como «¿Qué opinas de X?» o «Y no te cae bien, ¿verdad?».
Estas preguntas ponen en un aprieto a quien responde. Si responde con sinceridad, hace daño a alguien; si responde de forma neutra, le buscan segundas intenciones. Responda como responda, puede acabar sembrando problemas.
Lo que se consigue sonsacar puede usarse como material para enredar las relaciones, con un «X ha dicho esto de ti». No hacer que alguien hable de una persona que no está delante. Es una norma de cortesía importante que deben respetar los remitentes.
Prohibida 5: preguntas que reabren heridas
Las circunstancias familiares, un pasado doloroso, los complejos. Tampoco hay que hacer preguntas que entren en temas delicados que la otra persona seguramente no quiere tocar.
«¿Tus padres se llevan bien?», «¿Por qué dejaste tu anterior centro?». Para esa persona, puede ser una herida que no quiere recordar. Ese mensaje enviado a la ligera de forma anónima puede hundir mucho a la otra persona.
La curiosidad no está por encima del dolor de los demás. Los temas en los que intuyes que «si me preguntaran esto me dolería» se dejan en paz. Ten la delicadeza de no entrar sin permiso en lo que la otra persona no quiere mostrar.
Prohibida 6: preguntas groseras «en broma»
Hay gente que manda preguntas groseras con un «es de broma» o «es para reírse». Pero si algo es una broma o no, no lo decide el remitente, sino quien lo recibe.
Aunque tú quieras hacer reír, si la otra persona se siente herida, ya no es una broma. Como en el anonimato tampoco se transmite la expresión de la cara, un comentario que pretendías que fuera de broma puede llegar como un simple insulto.
Imagina una vez «¿le hará gracia esto a la otra persona?». Si piensas aunque sea un poco que «a lo mejor la hago sentir mal», no lo envíes. Solo se puede llamar broma a lo que también hace reír a la otra persona. Una «broma» que solo divierte a una parte, vista desde quien la recibe, es una simple grosería. Antes de enviar, no olvides dónde está esa línea.
El criterio cuando tengas dudas
Cuando dudes si puedes enviar algo, piénsalo así: «¿Cómo me sentiría si me llegara a mí esta pregunta?».
Me alegraría, me haría gracia, me haría pensar. Si lo sientes así, puedes enviarla. Me molestaría, me pondría en un aprieto, me daría miedo. Si lo sientes así, mejor no enviarla.
Otro criterio es «¿Pasaría algo si se publicaran esta pregunta y su respuesta?». Piensa que la respuesta se publicará, y lo más prudente es no enviar preguntas que darían problemas si se publicaran.
El anonimato da libertad, pero la libertad conlleva responsabilidad. Imagina a la persona que está al otro lado de la pantalla. Usa esa imaginación de un instante para que el buzón de preguntas siga siendo un lugar divertido.